Iglesia de Dios Templo Central


Directo al Corazón

 

Pastor Juan MongePalabra basada en Lucas 4:14

El corazón es donde hay intimidad, el corazón es muy complejo y sensible. Cuando lidiamos con las personas confundimos su intelecto con su corazón, usted puede hablar muy bien pero estar cubriendo mucho dolor. La revelación está en el corazón, la transformación de la cabeza o del corazón son muy diferentes, es como la diferencia entre el hombre y la mujer; ellos piensan muy distinto.

A menos que la transformación sea en el corazón, nuestra adoración estará contaminada. Cuando entra en la adoración no puede hacerlo pensando en sí mismo, cuando usted está pensando en usted, ¿porque me hicieron esto?, ¿para que?, etc, entonces nos volvemos “almáticos” y la adoración viene de sus sentimientos y ya no sale de ese lugar de pureza.

Sólo el puro de corazón verá a Dios. El cambio comienza con la rendición Directa del corazón, Después de la rendición comienza la transformación, la transformación no termina, sino que es un proceso continuo que nunca cesa. Cuando usted deja de morir a si mismo, deja de ser transformado y comienza a conformarse a una realidad diferente.

La transformación comienza en el corazón, si no, no es real. Si la fe no sale del corazón no es real. Cuando usted dice: “Creo en Dios”, si no es del corazón, no es real. Así mismo si la fe no sale del corazón, es un ejercicio mental que no requiere transformación , sin realidad. Cuando usted dice: “Yo creo”, algo sucede. Cuando su corazón está correcto, usted no tiene nada anti en su corazón; lo cual es opuesto a la fe. “Yo creo” significa que mi mente está decidida, “no estoy aquí para negociar”. Dios en su palabra Él lo dijo, yo lo creo y punto.  Ahora mi corazón está bien. He aprendido a nunca vender mi corazón. El Espíritu de Dios está sobre por cuanto me ha ungido…

¿Cuánto de Dios quiere usted?, ¿qué tan abierto está su corazón?, ¿está abierto con cautela o con inocencia?, ¿Está herido o ha recobrado su inocencia?. La muerte es voluntaria, el Jordán es voluntario. ¿Habrá alguien que quiera más de Dios?. Con cada acto de obediencia el corazón se expande y con cada acto de desobediencia se encoge.

Dele a Dios su corazón.

 

Pr. Juan Monge

 

Posted in Artículos, Del escritorio del pastor on diciembre 7, 2015.